Innovar en educación es llevar a
cabo un cambio cualitativo en el proceso educativo que conlleve una mejora del
mismo. Para que una propuesta de cambio se considere innovadora debe avanzar en tres líneas: uso de materiales
nuevos o revisados, uso de nuevos enfoques didácticos, y una alteración de las
creencias (finalidad última del cambio).
En mi opinión la propuesta del
Gobierno acerca de la modificación del Bachillerato no se trata de un cambio
educativo innovador, ya que se está limitando a modificar la estructura del
Sistema Educativo, con el único fin del éxito escolar, dejando atrás la calidad
educativa, la igualdad de oportunidades, la compensación de las desigualdades
sociales entre el alumnado.
La propuesta está planteando, una
vuelta al pasado, con reducir la ESO un año y aumentar a costa de este el
Bachillerato, dice buscar una disminución del abandono y el fracaso escolar,
pero en mi opinión conseguirá lo contrario, el problema de ambas situaciones no
es la secundaria postobligatoria, sino la obligatoria.
La primera objeción que tengo
hacía esta nueva orientación de la educación española, es la finalización de la
etapa obligatoria en un año que no coincide con la terminación de una etapa,
sino todo lo contrario con el comienzo. Esto, en mi opinión, creara mas
abandono y fracaso escolar, por el simple motivo de que si el alumnado termina
tercero de la ESO y no quieren continuar con ninguna de las otras dos vías el
próximo curso, teniendo un título ya en mano, será un fracaso total, ya que se
matricularán en primero porque es obligatorio, pero no pondrán su empeño en
sacar el curso ya que no solo no es lo que quieren sino que además no tienen ni
un mínimo incentivo por hacerlo, lo que hará que ese alumnado no atienda en
clase, moleste, se fugue, no muestre interés... Y eso no es lo único además de
la actitud que se pueda encontrar dentro de las aulas debido a esos motivos, le
añadimos la poca capacidad del sistema educativo de atender a la individualidad
de sus alumnos y alumnas. En definitiva los problemas irán creciendo.
Por otro lado, esta modificación conllevará
a aumentar la segregación en el último año de la etapa obligatoria, en el que
los alumnos tendrán que elegir, con 15 años, el camino que desean en su carrera
académica: FP o Bachillerato. Se pretende hacer de la FP un contenedor en el
que vayan aquellos alumnos con menores aptitudes para permanecer en este
Sistema Educativo con una metodología tradicional y anquilosada. Esto traerá
como consecuencia que aquellas personas inteligentes, pero con dificultades a
la hora de estar sentados en una silla, durante seis horas, mirando la misma
pizarra con diferentes letras, serán “material” perdido para el país, además de
lo que ello les pueda afectar personalmente, que obviamente tendrá muchas
consecuencias.
Desde otro punto de vista, la
separación del alumnado un año antes del actual, conlleva una disminución de la
enseñanza común, lo que tiene como consecuencia mayor segregación como ya se ha
nombrado anteriormente, y mayor desigualdad de oportunidades. No entiendo como
se ha luchado durante años por una formación mínima, común y obligatoria, y
ahora se pretende disminuir lo que se ha venido consiguiendo hasta el momento,
ya que el último año obligatorio que propone la reforma con las dos vías ya
nombradas, tendrán orientaciones totalmente distintas y se mantendrán materias
comunes entre ambas pero menos de las planteadas por el anterior gobierno, lo
que hará que unas personas tengan una formación meramente destinada al mercado
laboral, y otras tendrán una formación únicamente académica. Además las vías no
estarán unidas entre sí, es decir, no permitirán el cambio de una a otra, una
vez comenzado un camino no se podrá cambiar al otro directamente, sino que se
ha de empezar por el primer curso de este, esta es una de las principales
diferencias con la reforma de 4º de la ESO planteada por el PSOE (en la que se
permitía cambiar de expectativas hasta el último minuto).
Esta propuesta de cambio es
partidaria de mantener las tradiciones, fomentar la educación privada, y en sus
escuelas solo hay sitio para los mejores. Busca favorecer la excelencia dejando
de lado a aquel alumnado que no cumple los “requisitos” del sistema, que su
cultura familiar no concuerda con la cultura escolar, que no consigue buenos
resultados académicos por los motivos que sean, que tiene problemas familiares,
que tienen problemas de comprensión hacia ellos…
En definitiva, en mi opinión, lo primero que hay que hacer es
empezar desde abajo hacia arriba, desde primaria hasta bachillerato,
concretando todos los ámbitos del curriculum de cada etapa, facilitando así a
los profesionales su labor ya que tendrán claro cuál es su labor. Además de
ello pienso que se debe replantear la formación del profesorado, enseñándoles
en su etapa formativa los distintos tipos de metodología, sobre todo una más
activa y participativa, experiencial y colaborativa, no se puede seguir
manteniendo un proceso educativo basado en un método tradicional,
enciclopédico, memorístico, magistral, autoritaria.
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