lunes, 12 de marzo de 2012

Bachillerato a costa de la ESO



Innovar en educación es llevar a cabo un cambio cualitativo en el proceso educativo que conlleve una mejora del mismo. Para que una propuesta de cambio se considere innovadora debe  avanzar en tres líneas: uso de materiales nuevos o revisados, uso de nuevos enfoques didácticos, y una alteración de las creencias (finalidad última del cambio).
En mi opinión la propuesta del Gobierno acerca de la modificación del Bachillerato no se trata de un cambio educativo innovador, ya que se está limitando a modificar la estructura del Sistema Educativo, con el único fin del éxito escolar, dejando atrás la calidad educativa, la igualdad de oportunidades, la compensación de las desigualdades sociales entre el alumnado.
La propuesta está planteando, una vuelta al pasado, con reducir la ESO un año y aumentar a costa de este el Bachillerato, dice buscar una disminución del abandono y el fracaso escolar, pero en mi opinión conseguirá lo contrario, el problema de ambas situaciones no es la secundaria postobligatoria, sino la obligatoria.
La primera objeción que tengo hacía esta nueva orientación de la educación española, es la finalización de la etapa obligatoria en un año que no coincide con la terminación de una etapa, sino todo lo contrario con el comienzo. Esto, en mi opinión, creara mas abandono y fracaso escolar, por el simple motivo de que si el alumnado termina tercero de la ESO y no quieren continuar con ninguna de las otras dos vías el próximo curso, teniendo un título ya en mano, será un fracaso total, ya que se matricularán en primero porque es obligatorio, pero no pondrán su empeño en sacar el curso ya que no solo no es lo que quieren sino que además no tienen ni un mínimo incentivo por hacerlo, lo que hará que ese alumnado no atienda en clase, moleste, se fugue, no muestre interés... Y eso no es lo único además de la actitud que se pueda encontrar dentro de las aulas debido a esos motivos, le añadimos la poca capacidad del sistema educativo de atender a la individualidad de sus alumnos y alumnas. En definitiva los problemas irán creciendo.
Por otro lado, esta modificación conllevará a aumentar la segregación en el último año de la etapa obligatoria, en el que los alumnos tendrán que elegir, con 15 años, el camino que desean en su carrera académica: FP o Bachillerato. Se pretende hacer de la FP un contenedor en el que vayan aquellos alumnos con menores aptitudes para permanecer en este Sistema Educativo con una metodología tradicional y anquilosada. Esto traerá como consecuencia que aquellas personas inteligentes, pero con dificultades a la hora de estar sentados en una silla, durante seis horas, mirando la misma pizarra con diferentes letras, serán “material” perdido para el país, además de lo que ello les pueda afectar personalmente, que obviamente tendrá muchas consecuencias.
Desde otro punto de vista, la separación del alumnado un año antes del actual, conlleva una disminución de la enseñanza común, lo que tiene como consecuencia mayor segregación como ya se ha nombrado anteriormente, y mayor desigualdad de oportunidades. No entiendo como se ha luchado durante años por una formación mínima, común y obligatoria, y ahora se pretende disminuir lo que se ha venido consiguiendo hasta el momento, ya que el último año obligatorio que propone la reforma con las dos vías ya nombradas, tendrán orientaciones totalmente distintas y se mantendrán materias comunes entre ambas pero menos de las planteadas por el anterior gobierno, lo que hará que unas personas tengan una formación meramente destinada al mercado laboral, y otras tendrán una formación únicamente académica. Además las vías no estarán unidas entre sí, es decir, no permitirán el cambio de una a otra, una vez comenzado un camino no se podrá cambiar al otro directamente, sino que se ha de empezar por el primer curso de este, esta es una de las principales diferencias con la reforma de 4º de la ESO planteada por el PSOE (en la que se permitía cambiar de expectativas hasta el último minuto).
Esta propuesta de cambio es partidaria de mantener las tradiciones, fomentar la educación privada, y en sus escuelas solo hay sitio para los mejores. Busca favorecer la excelencia dejando de lado a aquel alumnado que no cumple los “requisitos” del sistema, que su cultura familiar no concuerda con la cultura escolar, que no consigue buenos resultados académicos por los motivos que sean, que tiene problemas familiares, que tienen problemas de comprensión hacia ellos…
En definitiva, en mi  opinión, lo primero que hay que hacer es empezar desde abajo hacia arriba, desde primaria hasta bachillerato, concretando todos los ámbitos del curriculum de cada etapa, facilitando así a los profesionales su labor ya que tendrán claro cuál es su labor. Además de ello pienso que se debe replantear la formación del profesorado, enseñándoles en su etapa formativa los distintos tipos de metodología, sobre todo una más activa y participativa, experiencial y colaborativa, no se puede seguir manteniendo un proceso educativo basado en un método tradicional, enciclopédico, memorístico, magistral, autoritaria.

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